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martes, 16 de octubre de 2012

Martini seco con aceituna (Parte II)

Interrumpí la conversación de forma indecorosa pero con todo el derecho que creí que en aquel momento me otorgaba el mundo, para evitar la necesidad de dejar la impronta del vaso de cristal que portaba en mi mano derecha sobre el ceño fruncido del enardecido interlocutor que se esforzaba en vociferar, rompiendo el armonioso murmullo de aquel bar, al cual me había acostumbrado después de cuatro o cinco pintas de bebida oscura más parecida al engrudo lubricante de los engranajes de un Panzer alemán que a cualquier cerveza que yo hubiese conocido jamás.

Quizás fue un desacierto hacerle notar la falta de respeto que estaba teniendo con el resto de parroquianos a aquel espécimen de más de un centenar de kilos, todos juntos y bien repartidos en forma de musculatura gorilesca. Quizás fue el asemejar su atronadora voz con el molesto chillido de un gorrino en matanza lo que exaspero al susodicho animalito del tamaño de un armario empotrado, y bien pudiera ser que sobrara la elucubración sobre la profesión de todas las féminas de su árbol genealógico por parte de madre y relacionar la parte paterna con homínidos subdesarrollados, pero fue demasiado tarde cuando me percaté de que bien podía salirme cara mi bravuconada, sin duda desencadenada por el alcohol ingerido y el renacer -breve- de camorrista de mi época dorada de fines de semana.

Las dudas se despejaron cuando aquel bestia aulló y reventó un palo de billar en mil astillas contra el borde de la mesa. Me señaló con él trozo puntiagudo que aún aferraba en su zarpa descomunal, y a voz en grito aseguró que se proponía a acabar con mi vida de forma dolorosa y espeluznante. He de reconocer que en aquel entonces me disgustó soberanamente la idea, pues no me había propuesto dedicarme a la cría de malvas hasta lo menos pasadas dos décadas y aún era joven y con un montón de empresas a medio terminar, la mayoría de dudosa moralidad y legalidad.

Haberme hermanado con medio gremio de estibadores del puerto durante toda la tarde a base de ofrecer cigarrillos y alguna que otra anécdota cómplice me rentó, ya que no dudaron en salir en mi defensa y sacar a relucir esas manos de pelotari que el tiempo y el esforzado trabajo en los muelles les habían conferido. El disfraz de marinero que yo lucía no había sino reforzado los lazos de compañerismo de aquellos hombres conmigo, que se mostraron animosos ante el cambio de rumbo en la velada y que se abalanzaron sobre el bruto y sus camaradas con una determinación que me enorgulleció. Me enorgulleció y sorprendió gratamente, en contraste con la actitud del impresentable de mi acompañante que misteriosamente había desaparecido de mi campo visual como de costumbre en cuanto la situación se torcía.

El mesero saltaba la barra con el ánimo pacificador de mediar en el conflicto asiendo un garrote poco halagüeño cuando decidí que la última copa aquella noche me la tomaría lejos de aquel tugurio infecto en la parte más oscura de los muelles de aquella ciudad portuaria, no sin antes prometerme volver de visita en otro momento cuando se hubiera enfriado el ambiente, después de dos siglos por ejemplo. 

Apuré la cerveza de un trago, y entrecerrando los ojos pude atisbar en medio de aquella lluvia de sillas, vasos y golpes, dónde se encontraba mi compañero de fatigas. Me abrí paso hasta él y le agarré como pude del hombro mientras él se afanaba en zafarse de mi invitación a la huida y aprovechaba la tesitura para meter mano gratuitamente a la prostituta con la que llevaba una hora regateando sus honorarios. Casi arrastrándole logramos salir por el hueco de la fachada principal que segundos antes había estado relleno de una hermosa vidriera de un color difícil de determinar, enmohecida por la humedad y la falta de higiene reinante en aquel antro.

Ya a una distancia prudencial del bar, me giré para ver que seguían enfrascados dirimiendo diferencias con frenesí a gritos y leñazos. Tambaleándonos alcanzamos nuestro coche, más bien el coche del ex cuñado de mi amigo, quien fue designado conductor por el criterio salomónico de haber "tocado teta".

-¿A dónde vamos ahora?- me preguntó, intentando arrancar el coche con la llave en el cenicero.

-A algún lugar del centro, que esta brisa marina creo que me está mareando- le espeté.- Donde sirvan Martinis secos con aceituna- añadí, sintiendo la llamada de la noche.

martes, 6 de septiembre de 2011

La suerte del más débil

Me encontré de bruces con la fatalidad una tarde de verano mientras me tomaba un descanso de mis habituales obligaciones, como rescatar a niños de orfanatos en llamas o probar, con ahínco, la comodidad de los muebles de exposición en grandes almacenes, cuando sin comerlo ni beberlo sufrí un accidente: me torcí el dedo meñique de forma harto dolorosa. Y mi dedo, creyéndose morcilla, se disfrazó de tal.

La casualidad quiso que el dedo menor de mi mano hábil tuviese que interponerse en la trayectoria de un proyectil esferoide propulsado con inusitada fuerza por la pierna inútil de un compañero del equipo de fútbol en el que me dedico a dar patadas lde resaca los fines de semana, que queriendo colocar dicho objeto en la escuadra más lejana de la portería que defendía un servidor, lo estampó contra mi mano muerta presuntamente de forma inintencionada y debido a su necedad en el deporte y su evidente falta de puntería. Aunque la culpa es nuestra por jugar al fútbol con un bizco.

Acudí raudo a las dos semanas al hospital cuando me percaté de que mi sufrido dedo seguía de luto, y de que el apartoso vendaje amateur que me había practicado consultando vídeos en youtube sobre como hacerle el nudo a las corbatas no había surtido el efecto deseado. Después de otros 14 días inmovilizado por el traumatólogo, y otra semana más libre pero con la condicional de no hacer esfuerzos, me sigue doliendo.

Es curioso como los animales se aladaptan al medio en el que viven, y en todo el tiempo que he estado privado de mi meñique he aprendido a jugar con el teclado WASD sin usar el tabulador, CTRLizquierdo ni SHIFTizquierdo, así como a hurgarme en la oreja izquierda empleando el meñique del pie como sustituto. Para que luego digan, soy un hombre de recursos. Y de re-cursos, por mi afán de repetirlos.

Aparte de que mi minusvalía, espero que temporal, me ha servido para darme cuenta de la importancia que desempeña este dedo en los quehaceres humanos, y ya me he afiliado a la sociedad secretísima del Club del Meñique, cuyos miembros me han acogido con fervoroso entusiasmo. Los tres.

miércoles, 6 de abril de 2011

Billete de ida y vuelta

- ¿Así que has estado en París?
- Sí. Veo que las 24537467 fotos que he subido al Facebook han servido de algo.


- Pues fíjate que no sabía que te ibas.
- Esa era la idea cuando no te lo dije. Ni a ti ni a nadie. Quería que fuera un golpe de efecto, como cuando muere el Papa o Beckham lanza una falta.


- Y no sé quién me contó que te habías ido en tren.
- En realidad fui en barco de vapor y luego hice transbordo en Zeppelín, pero lo oculto porque no quiero que sepáis que soy un ferviente defensor del estilo de vida steampunk.


- O sea, que fuiste en avión.
- Sí claro. Eso o París vino a mí como la montaña a Mahoma, una de dos. Hay que tener cuidado con esta práctica porque hace unas semanas el emperador japonés no fue al mar y al final el mar fue a él y... bueno, se armó un cisco...


- ¿Pero ya has superado tu miedo a volar?
- Más o menos. En realidad ahora tengo miedo al miedo a volar, que es algo más complicado pero parecido a la doble negación en Inglés y por lo tanto se anulan los efectos. Ahora, que desconcierta un rato. Cuando fui coger un taxi, facturé el equipaje, y cuando iba a bajarme del avión embarqué y al final me hice la picha un lío y casi abro una puerta en pleno viaje cuando intenté ir al baño. Menos mal que los auxiliares de vuelo me hicieron ver que estaba en un error, aunque me costó entender lo que me decían porque al pasaje le dio por gritar al unísono. Todo locos. Pero bueno, luego me reconcilié con ellos y para que vieran que en el fondo soy una persona afable estuve preguntando en alto cada 30 segundos si habíamos llegado ya al destino, para que no albergaran ninguna duda.


- Así que por fin cogiste un avión.
- Qué va, si no me dejaron. Y mira que insistí en pilotar yo, pero ni puto caso me hicieron. Y eso que presioné alegando que me había pasado el Microsoft Flight Simulator 98 en modo experto. Nada, ni aún amenazando con secuestrar el avión a punta de mi dedo. Si es que no me extraña que no me tomaran en serio, no debí dejar que me confiscaran la pistola en el aeropuerto, aunque fuera de pegamento líquido. Tampoco jugó en mi favor que yo fuera disfrazado de torero. Total que me tuve que resignar e ir sentado con el resto del pasaje. Eso sí, me erigí como el alma de la fiesta y animé el cotarro con una pelea de comida gracias a la cual la aerolínea hizo el agosto porque no de no ser así ni dios se hubiera pedido ni un tentempié. Es que no veas que precios, por la nubes. Digo yo que serán así para guardar rigor con la situación del avión.


- ¿Y no te pusiste nervioso?¿No lo pasaste mal?
- Nah, sólo cuando me arrinconaron contra una ventanilla unos escolares que iban de viaje organizado y me molieron a aceitunazos. Gracias a Dios un grupo de japoneses con pinta de hombres de negocios me socorrieron y repelieron el ataque lanzando todo tipo de gadgets electrónicos de penúltima generación y de improperios en su lengua natal. La alianza de civilizaciones, un éxito. Debieron apiadarse de mí porque no paraba de repetir "Shoryuken" y "Hadouken" cuando me defendía de los escolares enardecidos, y seguramente me confundieron con un oriundo de su tierra del sol naciente. Qué majos.


- ¿Y viajaste solo?
- Qué remedio, también me confiscaron el dragón de Komodo en el aeropuerto. Que si "no se permiten animales en la cabina de pasajeros", que si "dios mío me ha escupido a los ojos aaaahg", el caso es joder la marrana al ciudadano de a pie, en mi caso de a pies en polvorosa porque el animalito se puso hecho un basilisco cuando le negaron el paso y yo me escabullí aprovechando la confusión y la granada de humo que acababa se soltar.


- ¿Y por París qué tal?
- Muy bien, pero todo lleno de parisinos. Son como nosotros pero hablan como raro y no entendía una mierda, así que pensando que me estaban tomando el pelo decidí inventarme yo también las palabras. En fin, ya te contaré, porque se me pasó el tiempo volando, como en el avión, y cuando me quise dar cuenta ya estaba de nuevo en mi celda de Madrid. Lo que tiene la INTERPOL, un rigor y una eficiencia que ya quisiera el Equipo A. Ya hablamos en el próximo horario de visitas. Cuídate.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Libertad para morir

Bajo ese impactante título se esconde una joya del séptimo arte de visionado cuasiobligatorio para todos aquellos cinéfilos de pro, protagonizada por el polifacético Juan Claudio Van Damme en un papel estelar de chuloputas regalando tollinas a diestro y siniestro esta vez entre los muros de un penal, a saber bajo qué ridículo pretexto, cuya esencia tan bien supo captar y enlazar con la actualidad nacional el mejor programa que ha dado la Televisión patria, el extinto "El informal", como se puede ver en el siguiente vídeo [enlace]. Y si os parece exagerada la parodia, el Trailer oficial casi la supera: [Trailer].

Pero esta entrada no va dedicada a dicha película ni a otros mitos del celuloide de los 80s y los 90s de actores (por llamarlos de alguna forma) emblemáticos como Steven Seagal o el mismo Van Damme (mis favoritos) que tantos buenos ratos me han hecho pasar, pues es encontrarme zappeando en la televisión con la emisión de alguna de sus obras y engancharme por completo en su visionado, analizando cada plano, secuencia, línea de guión y disfrutando cada segundo del metraje. De lo malas que son, resultan buenas, entretenidas y cómicas en su abusivo uso de los tópicos del género de acción. Mierda supreme, una exquisitez. Y ya si actúan a dúo, en títulos míticos como "Tango y Cash" (Kurt Russel-Sylvester Stallone) o "Double Team" (Van Damme-Dennis Rodman!), la experiencia resulta orgásmica.

Desconfiad de las críticas que leáis y hacedme caso, merecen la pena. Lástima que las emitan a horas tan intempestivas y sin previo anuncio, aunque así podéis enfocarlo como una práctica contracultural underground. Que no se diga que no sois indies o rebeldes. He de decir que debido a la gran fama que adquirieron los supermusculados Stallone y sobre todo el ex-Gobernator Schwarzeneger, sus filmes quedan fuera de este grupo de "películas de acción que de lo malas que son resultan buenas" (cuyos títulos potentes a la par que atractivos ya te ponen sobre aviso y alertan del contenido esperable) porque algunas de ellas sí que son realmente buenas películas de acción: Rambo's, Terminator's, etc. 

Bajo esa apariencia pétrea descomunal se esconde un actorazo. El summum de sus papeles cómicos se da en "El Último Gran Héroe", comedia indispensable en la que Schwarzeneger parodia el género de acción e incluso a sí mismo, con múltiples guiños a otros títulos. Soberbia. Caviar Deluxe. Salsa de Carne.

Yo apunto directamente a Van Damme, Steven Seagal, Chuck Norris, Charles Bronson y en menor medida Kurt Russel y otros bastante más desconocidos, pero no por ello menos inexpresivos o peores en sus respectivos rols de héroes ciclados reparteguantazos, algunos de los cuales nos muestran en sus últimas películas que no han sabido envejecer, motivo más si cabe para verlas y desternillarse hasta la extenuación con el descaro en el empleo de dobles de acción en las escenas arriesgadas. Steven Seagal gordo y viejo ya ni se mueve, sólo dispara y usa ponchos para disimular el más que evidente sobrepeso. Os animo a que consultéis sus filmografías o cuanto menos la programación diaria y os unáis a mí en esta afición tan agradecida. Os garantizo un carrusel de carcajadas mínimo por película, amén de la realización personal y el buen sabor de boca final que deja el triunfo del bien sobre el mal y el villano despanzurrado de forma cruel y dolorosa.

Me he vuelto a ir por las ramas, pero es yo soy así, impetuoso al  vivir escribir, y vago también, pero cuando me pongo, me pongo. Retomando el leitmotiv del post cuyo trampolín era la película de Van Damme homónima al título de la entrada, con "Libertad para Morir" quería hablar de la sensación de falsa libertad que me embarga siempre que me encuentro con que me he zafado de los grilletes de los exámenes por haber terminado estos, pero en lugar de disfrutar del plácido momento de liberación que se suele experimentar tras su consecución sucumbo en el agobio de todas las tareas pendientes contenidas y pospuestas para intentar contrarrestar la falta de hábito de estudio que arrastro y que me obliga a dedicarme casi exclusivamente a los exámenes durante sus prolegómenos y el periodo que duran los mismos, lo cual desemboca en privación de sueño, enajenaciones mentales transitorias y una bajada en la frecuencia de tocamiento de pies.

Quizás sea fruto de la carencia de un orden y concierto en mis acciones, el caos rige mi modus operandi et vivendi, o de mi inutilidad organizativa a la hora de establecer plazos y una mínima rutina, o de mi costumbre de ignorar las llamadas del deber y procrastinar hasta el infinito hipotecando mi futuro tiempo libre.

O quizás sea que soy un puto vago. Pero no sin remedio, pues quiero y pretendo cambiar, o si no el paroxismo de mi pereza supina acabará conmigo. Un día me levantaré cansado, y otro me cansaré de levantarme, y como dudo que aprenda a desarrollar la fotosíntesis, moriré. De todas formas mi redención ya ha comenzado: me he apuntado a Holgazanes Anónimos, aunque todavía no he ido a ninguna de sus reuniones ni me han asignado padrino. Ya iré mañana. O mejor, el lunes, después del gimnasio. Y este cuatrimestre/año pretendo estudiar semanalmente y llevar las asignaturas al día.

Sea como fuere, ahora estoy en el cenit de la LIBERTAD PARA MORIR. Y no me disgusta.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Ligue de una noche

Excusa nº 7.349: tengo varias entradas a medio escribir, y un par en el cuero cabelludo, pero debido a que he ligado ando excaso de tiempo libre que dedicar al cultivo del blog. Las publicaré en breves en cuanto organice mi ajetreada vida y haga hueco en mi agenda inexistente. Así mismo, explotaré la posibilidad de la distintas secciones del blog y compartiré con vosotros un articulillo que escribí hace meses y que por desgracia el 1 de enero se quedará obsoleto.


En cuanto al asunto de pillar cacho, no penséis que he salido del armario como Ricky Martin, pues nunca he estado dentro, a diferencia de David Carradine, que se tropezó al salir de Narnia y se enganchó en una corbatas con tan mala suerte que se ahogó, y encima la prensa difundió que había muerto por asfixia autoerótica. Pobre desgraciado.

Hay accidentes inevitables

Andaba yo el otro día circulando tranquilamente a 130Km/h por Madrid a bordo del Paranoicowagen cuando el destino quiso que una bella y gallarda fémina se cruzase en mi camino, y que lo hiciera por un lugar no señalizado para tal efecto, esto es, por mitad de la calle, obligándome a desmostrar una vez más mis famosos reflejos de mangosta y que se pueden quemar unos frenos en apenas dos segundos. Tras esquivarla con habilidad e incrustrarle vagamente un retrovisor en las lumbares, tuvimos un romántico intercambio de pareceres, y la química instantánea dio paso al amor desenfrenado.

- ¡¡¡Casi me matas, hijo de la gran p*ta!!!

- ¡¡Pues mira por dónde vas, z*rra de mierda!!


Y hablando y hablando... acabamos en su casa. Una casa cuartel de lo más cuca. Nunca había tenido trato con la Guardia Civil, y creo que lo de “aceitunos” y los chistes de Enrique San Francisco no ayudaron a congeniar con ellos. Por fortuna triunfó la cordura y el diálogo. Todo se selló con un acuerdo verbal sin necesidad de abrirme un expediente disciplinario ni demandarme, y pude marcharme de allí al poco rato. Siempre he sido un gran negociador y mi dialéctica proverbial me ha permitido salir airoso de un sin fin de situaciones, pero lo de tomar como rehén al sargento y encañonarle con su arma reglamentaria fue determinante. 
Y ni aún así me rio algún chiste, el muy desagradecido.

Confío en que la fidelidad de mi disfraz de Halloween impidiera que hayan podido quedarse con mi cara. Además me deshice de todas las pruebas que me ligaban al suceso quemando el coche patrulla en un descampado con la máscara de hockey dentro, así que espero que no logren identificarme. Por si acaso, ya he cambiado de domicilio: le he dado la vuelta a los números del portal.

Moraleja: en Halloween tapaos la cara, por lo que pueda ocurrir. Igual pilláis, aunque sea a un peatón.



La otra opción pasar por disfrazarse de forma que no te vayan a mirar a la cara 
para permanecer en el anonimato. Consejo: no te hagas fotos.

domingo, 10 de octubre de 2010

Codesordenadas coordinadas

Siempre había querido disputar una partida de ajedrez por correo ordinario. Hace 6 meses empecé una con un australiano, pero vengo sospechando desde hace algún tiempo que ambos elegimos jugar con blancas y nadie está moviendo las piezas negras, o las "oscuras", como nos gusta llamarlas en el foro del Ku Klux Klan, lugar donde conocí a mi oponente en medio de un acalorado debate sobre la posibilidad de polarizar a Obama.

Ayuda que yo no tenga ningún tablero físico o virtual que represente la partida y que juegue de oído, además de que no haga ni caso a las indicaciones que recibo del australiano. Tampoco creo que él respete mis movimientos porque mis últimos mensajes eran instrucciones en ensamblador de un microcontrolador Intel codificadas en Hexadecimal.

Pero intuyo que él tampoco me toma en serio, sobre todo desde que leí en su última carta que le había hundido un portaaviones. También sería casualidad que la carta bomba que le envié explotase en un barco, cuando es mucho más probable que lo haya hecho en un canguro, teniendo en cuenta que los usan de buzones postales como el tío de Alfonso, aquel que despidieron del Zoológico por animal.

Malditos australianos, que asco les tengo. No me extraña que fuera colonia británica y no francesa o italiana, que son los que verdaderamente saben de perfumes. Se creen muy bohemios y muy arios pero en el fondo son todos unos meapilas y unos chupacirios estirados, y su concierto de año nuevo en Viena es soporífero. ¿Para que lo emiten, si todo el mundo está durmiendo, vomitando o recogiendo/limpiando a esas horas el uno de enero? Menos mal que este año la nochevieja cae en 29 de diciembre porque es año Jacobeo, para alegría de los Jacobos, que están recibiendo regalos todos los días.

Me despido ya que al dueño del portátil se le están pasando los efectos del sedante.

Un saludo, en voz baja.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Halo Wing

Pensé que este año los disfraces más repetidos serían el de Hija de ZP y el de Gripe A por ser temas de radiante actualidad, pero me equivoqué, como cada vez que intento comprender y vaticinar tendencias. Debería renunciar ya a mi sueño de convertirme en el Hari Sheldon del siglo XXI. Predecir el comportamiento de la masa humana nunca ha sido lo mío (entre otras muchas cosas, como pelar gambas).

Es curioso como hemos abrazado la tradicional fiesta estadounidense de Halloween, que año tras año va aumentando su calado en nuestra sociedad, sobre todo entre las nuevas generaciones. Quizás sea porque nos brinda una excusa perfecta para trasvestirnos y por el morbo de lo grotesco y erótico de las indumentarias propias de la celebración, que nos permiten desatar nuestros instintos y miedos más bizarros. Aunque siempre hay gente que no capta el mensaje y sale a la calle disfrazado de Pitufo o Minnie Mouse, aunque quizás ellos fueran un paso por delante y no haya sabido entenderles yo a ellos ni la perversión de sus vestimentas.

Sea como fuere este 31 de octubre me he subido yo también al carro de los ayankilados y he aprovechado la ocasión para salir a la calle armado con objetos punzantes y cortantes y embadurnado de rojo sangre coagulada, sueño que siempre había deseado cumplir pese a los esfuerzos de distintos psicólogos infantiles, y adoptando la forma de un icono universal del cine de terror he logrado una de las finalidades originales de la fiesta, o así me lo hicieron saber varios anónimos: "Dar miedo de verdad". Quizá por ello me quedé sin caramelos. En cuanto disponga de alguna foto la compartiré con vosotros y así podréis juzgar el éxito de mi caracterización.

De momento os tendréis que conformar con la foto que da título a esta entrada, la cual se acaba justo después de ella.

lunes, 19 de octubre de 2009

Meses sabáticos

Sin que sirva de precedente porque no suelo cumplir mis promesas, aunque sí mis amenazas, voy a explicar el motivo de mi ausencia bimestral*: "lo fui dejando, lo fui dejando y...".

Un esguince de tobillo de 2º-3º grado me imposibilitó temporalmente (y aún me impide el deporte) y en lugar de darme a la blogosfera como James Steward a la fotografía en La Ventana Indiscreta, me sumí en un absurdo bucle de jornadas de sueño de más de 10 horas combinadas hábilmente con siestas de no menos de dos y maratones de visionado de series, todo ello sincronizado con el reloj biológico de un neozelandés.

Mi vida pasó del aburrimiento moderado por la carencia de animación al más completo tedio de la insulsa existencia de un minusválido en período de exámenes, lo que sumado al grado de inapetencia académica que alcancé y al carácter huraño y arisco que desarrollé (siempre entendí al Dr. House, estar cojo pone de mala hostia), acabó por convertirme en un renegado del contacto humano. Por eso no actualicé. Porque soy un holgazán sin oficio ni beneficio, un zángano del siglo XXI. Y porque no tenía nada que contar, ni ganas de invertarlo.

Una vez me dijo un amigo:
- Podrías ganar un concurso de vagos.
A lo que yo le respondí, todavía tumbado:
- Para eso tendría que presentarme...


*P.D.: pero no volverá a pasar. Os lo prometo.

domingo, 16 de agosto de 2009

Juego de Niños y Juegos de Niño

Saqué la pistola que jamás conseguí del bolsillo de mi cazadora de cuero inexistente y disparé contra los enemigos que nunca tuve. Uno a uno, se desplomaron sobre el asfalto de la calle que no pisé en la vida, tiñéndolo de rojo ficticio y componiendo la fantasmagórica escena del crimen que nunca cometí. Por fin los espectros del falso pasado que no viví, y que no me habían perseguido, habían sido eliminados. Mi conciencia descargada respiró tranquila, y se encharcó los vírgenes pulmones recién estrenados del ilusorio aroma del ambiente, enrarecido por el suceso que no había acontecido.

Emancipado de la culpa y huérfano de envites, me sentí libre y realizado. Un cartero, una ejecutiva y un anciano fueron declarados culpables en el fugaz juicio irreal celebrado mentalmente. La condena dictaminada, Pena de Muerte, sin posibilidad de recurso alguno, se aplicó al instante. Juez, jurado y verdugo, la trinidad compactada en mi persona, a la que no le tembló el pulso a la hora de administrar la justicia fingida.

-Jaimito, deja de señalar con el dedo a los señores, que es de mala educación. Te lo he dicho mil veces. ¡Y no te chupes el dedo!

Con quimérico ademán de redención, enarbolé la callada por insignia, ya cansada del polvo viejo de astillero cementerio de estandartes destilado en alquitara de impetuoso heraldo retirado.

Soplé el humeante cañón de mi pistola imaginaria, Tizona de mi justicia implacable, y la enfundé de nuevo con gesto de complacencia.

Y sin soltarle la otra mano a mi madre, le pedí un helado.

miércoles, 8 de julio de 2009

Todos en el 112, revueltos con ajetes tiernos

El otro día llame al teléfono de emergencias 112 solicitando una ambulancia, y a los 15 minutos aparecieron 8 policías nacionales repartidos en 4 coches patrulla. Y a los 16 minutos por fin la ambulancia. Voy a volver a llamar y a pedir una cuatro quesos con anchoas sólo por curiosidad, a ver que me envían esta vez.


P.D.1: otra vez los malditos números de Lost:
4, 8, 15, 16
, 23 (1+1 1+2), 42 (1+1+2 1+1)

P.D.2: he descubierto la paleta de colores, y pese a ser daltónico, amenazo con utilizarla. ¡Preparaos! :D

domingo, 14 de junio de 2009

La Belleza de la Destrucción

La destrucción siempre me ha sublimado los sentidos. Una imagen vale más que mil palabras, y estos vídeos duran varios minutos y a 25 imágenes por segundo, haced cuentas y obtendréis porqué paso de describirlos. Disfrutad. BOOOOM!



Otros vídeos: (pinchad y os lleva directamente a youtube. Merece la pena)

1 - Grandes Explosiones
2 - Demoliciones
3 - Planta Química
4 - Top 5 Bombas Atómicas de la historia
5 - Tsar, La Bomba más grande de la historia
6 - La primera Bomba de Hidrógeno británica

jueves, 25 de diciembre de 2008

Martini seco, con aceituna (Parte I)

Mi hombre de acción me había fallado. Me prometió asientos en primera clase pero cuando me percaté de que lo tenía en mi mano no eran más que unos vales descuento para una tintorería de barrio caducados ya era demasiado tarde.

Cogí un taxi y aunque el taxista me suplicó que le devolviera el coche, me dirigí hacia la estación de tren conduciendo como un maníaco homicida en un “destruction derby”, ignorando semáforos, señales de tráfico y las típicas señoras que aparecen en todas las persecuciones de películas hollywoodienses cruzando las calles sin mirar llevando un carrito de bebé, y que obligan al héroe de turno a esquivarlas aun poniendo en riesgo su propia integridad física. Afortunadamente, las señoras gozaban de mejores reflejos que los míos, no así el caniche de una anciana que se empeñó en decorar el radiador de mi recién adquirido vehículo.

Aparqué sin ciertas complicaciones en el hall de la estación, justo dentro del escaparate de una tienda de regalos y con medio maletero en un kiosco. El tiempo apremiaba así que apenas pude robar un par de revistas justo antes de dirigirme a las taquillas. Una era de caza y pesca y la otra sobre la mujer moderna de hoy. Definitivamente, no iba a ser mi día.


(CONTINUARÁ...)

domingo, 30 de noviembre de 2008

Copias de Seguridad

Hará un par de semanas me levanté tras amagar varias veces apagando el despertador del móvil y postergando el inevitable desenlace, retrasando la hora del reloj de media hora en 30 minutos. Me incorporé no sin esfuerzo y maldiciendo a todos los dioses habidos y por haber. Salí de la cama con el pie derecho pese a que soy zurdo y no supersticioso, debido a la orientación del mobiliario de mi habitación, e intenté encender el móvil de nuevo. Pero éste en lugar de solicitarme el número pin, me mostró una pantalla blanca inusual a modo de despedida y decidió volver a apagarse por voluntad propia para no despertar jamás de su letargo, pese a mis denodados esfuerzos por devolverle a la vida.

Renuncié en mi afán cuando asimilé que era inútil resucitarle (al cuadragésimo séptimo intento fallido) y me cagué en su puta madre. A la mierda toda la información que tenía almacenada en la memoria del móvil, incluidos los números de teléfono que llevaba almacenando los últimos dos años, desde que se me había llenado la tarjeta SIM. Y lo más frustrante: todos los SMSs recibidos y escritos que guardaba celosamente porque consideraba importantes. Como un registro de vivencias del que me valía para recordar.

Noté como un pedazo de mi vida reciente se esfumaba para siempre, perdiéndose en el olvido de forma inexorable. Mensajes que había releído mil veces y que me recordaban experiencias clave, que evocaban momentos pasados vividos intensamente que rememoraba al volver a leerlos. A la mierda todo. Dentro de mi cabeza seguía retumbando un sonoro "Noooooooooooooo..." que se extinguía lentamente entre los pensamientos de mis recuerdos borrados. Un vacío anegó mi zona del córtex cerebral asociada a la memoria, si un tiempo en plenas condiciones, ya mutilada por el azar y castigada por mi alcoholismo de fin de semana. A partir de ahora cada vez que intente recordar sin los SMSs, la información será incompleta o simplemente me tendré que conformar con un Error404.


La rabia se extendió por mis venas y una sentimiento de impotencia mezclada con incredulidad se apoderó de mi. Maldije varias veces la causalidad y mi perezosa idiosincrasia, pues desde hacía semanas sospechaba que mi móvil estaba en las últimas (tengo el sentido de la intuición hiperdesarrollado a costa de una atrofia en el olfato y el sentido del deber), pero en lugar de vaciar la memoria de mi teléfono en el ordenador y hacer una copia de seguridad me dediqué a autoconvencerme con un cínico "vuelva usted mañana", y retrasar la tarea pendiente hasta ese mañana non nato que nunca se presentó. El mañana nunca muere... porque a veces no llega ni a nacer, quedándose en un mero aborto.

Y en ese momento fue cuando me embargó idéntica sensación que al replicante Roy Batty al final de Blade Runner, cuando se encuentra bajo la lluvia en la azotea del edificio en ruinas y mantiene uno de los monólogos más solemnes, profundos y épicos de la historia del cine, en una escena memorable .


Comprendí lo trágico de la situación y la hice mía, y entonces fui consciente de la belleza de la irreversibilidad y dejó de importarme lo sucedido. Abracé la epifanía de emociones que surgían en mi interior, sentimientos de amistad y afecto que se desataban en un torrente incontrolable revelándome el verdadero valor de mis recuerdos. En ese momento fui consciente de que todo lo vivido había merecido la pena. Y mi alma se sintió satisfecha con esta revelación, y encontré la paz existencial y una calma que me sosegó durante largo rato. De repente ame la vida y al ser humano. Dejé de lamentarme amargamente y asimilé el daño sufrido. No por los contactos, sino por todos esos mensajes y recuerdos que se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.



Tras sobrevivir varias semanas con mi anterior móvil, una tartana arcaica con más de 5 años, conseguí uno nuevecito y bastante resultón, gracias a que arrebaté mi alma de las garras de los ladrones de Movistar para vendérsela a los cuatreros de Orange. Como consecuencia he tenido que pasar toda mi agenda de la SIM antigua a la nueva de forma manual, transacción que he aprovechado para filtrar los contactos con el fin de actualizarla desechando números que ya no utilizo y sustituyéndolos por otros a los que si llamo habitualmente y que antes tenía guardados en la memoria del teléfono y no en la SIM, la mayoría de los cuales ya he recuperado.

Ahora mi SIM no está petada y me siguen cabiendo aún unos 30 números, todo ello a costa de descartar contactos. Números de teléfono que guardé porque en su día fueron importantes, compañeros de vivencias pasajeras, gente que conocí y con la que compartí experiencias, pero con los cuales perdí el contacto por el distanciamiento al que fuimos condenados por diversos factores. Soy un nostálgico y he redactado una lista con todos los contactos que no he pasado a la nueva SIM pero cuyos números sigo almacenando en la antigua porque me cuesta relegarlos de forma definitiva al pasado, me niego a perder toda relación o lo que me queda de ellos y por eso prefiero mantener un último vínculo. Por lo que fueron, por el recuerdo que aún retengo de ellos. Por capricho.

Siempre me ha costado tomar decisiones de no retorno. Yo era de los que ponían el dedo y marcas en los libros de "Elige tu propia aventura" para asegurarme la posibilidad de volver a atrás y rehacer el camino de forma distinta para cambiar el desenlace. En la vida real esto es mucho más difícil, y en ciertas ocasiones imposible, pero mientras pueda seguiré intentando guardarme una vía de escape, una oportunidad para volver sobre mis propios pasos y tomar otra alternativa. Por el mismo motivo guardo una copia por lo menos en CDs y DVDs de toooodos los archivos que tengo o alguna vez tuve en el ordenador. Incluso películas, series y documentales que me bajé y no vi, y jamás veré probablemente, los grabé en soporte digital para no privarme de tener la opción de verlos si quisiera.

Quizás sufra una mutación emocional del síndrome de diógenes, y me resista a abandonar recuerdos y a olvidar a personas que difícilmente tendrán cabida en mi futuro, aceptando que forman parte del pasado. Pero yo prefiero guardarme esa remota posibilidad a perpetuidad, abonarme al "por si acaso". Podría comparar mi manía con el almacén del "Juicio Final" que han construido en el subsuelo de Laponia, en un búnker bajo una montaña, para albergar todas las clases de semillas conocidas y así salvaguardar la agricultura en caso de catástrofe mayúscula como guerra nuclear, cambio climático o impacto devastador de un meteorito.


Moraleja: no dejéis para mañana lo que podáis hacer hoy. Ahora guardo todos los SMS también en una tarjeta de memoria MicroSD extraíble de 1GB, y los pasaré con una frecuencia trimestral al disco duro del ordenador y a uno externo, por si acaso. Para no privarme de la posibilidad de recordarlo todo en un hipotético futuro en el que así lo quiera.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Desengaño otoñal

Creía que llevaba mucho tiempo mintiendo de forma taimada y que todo formaba parte de una artimaña para enmascarar la verdad y evitar sospechas, y ahora me entero de que la víctima del engaño he sido yo pues todo era una quimera. No he sido más que el protagonista inconsciente de una farsa, ya que lo que consideraba falso era cierto y viceversa, y no he hecho sino contar verdades cuando pensaba que las tergiversaba.

Qué cosas...

jueves, 6 de noviembre de 2008

La Unión hace la Fiesta


Este año, el equipo de Liga Interna de Teleco de Chami, Rojas & Cía, "Never Drink Alone", y el nuestro, el "Beverly Tronas", (Robertito, Fonfo, Pablo Coleta, Cruz, Dani, Sperman,...) nos hemos fusionado, y de esta provechosa alianza ha surgido el futuro campeón de la liga interna 2008-2009:

¡El Zéner de San Petersburgo!*

Y lo formamos:
- Chami & y su hermano "pequeño" Javi (Los Big Brothers)
- Rojas Team (Gon, Sergio, Luis)
- Un tal Marcos, amigo de Chami.
- Adri, uno que ha venido de la Técnica, amigo de Cris-piercing.
- Pablo Santamaría (el mejor portero de teleco, repescado del Causing Histeria)
- Carlos PresiDepor (El hijo Espartano de Thor)
- Dani, mi amigo de aeronaútica, el puto crack, el mago.
- Miguel Ángel Sánchez, coordinador de CEDG (disponibilidad reducida)
- Fernando Fernández Gil, profesor de LCEL (disponibilidad reducida)
- Servidor, paranoico, Jaime I, para servirles.
+
- Afición: Nata, Moni, Rojas, Juan, Maikel y hembras todas de buen ver.

No se me olvida mencionar a los caídos en combate desde que se forjó el Beverly Tronas:
- Alberto-Socio, Fonfo, Roberto el Landetero, Pablo Coleta, Jejus, Sergio Jaén, Álvaro Carrera, Cruz Iscariote, Sperman, Gonzalín, Álvaro 1º, Maikel, y colaboradores como Felipe, DJ, Pedro, Fer, Juanito, Chusky, Juan Toledano.

Que grandes momentos compartimos repartiendo ensaladas de patadas de forma altruista y armando gresca, y ganando inmerecidamente xD.


Esperemos no entra en disrupción y cagarla. De momento llevamos un empate 3-3 y hoy una merecida victoria 4-1, con un par de golitos de servidor, tras sendas jugadas magníficas trenzadas y lideradas por mi persona, haciendo gala de una técnica y visión de juego nunca vistas hasta ahora. Y además, he seguido repartiendo leña, hachazos, codazos, patadas, empujones, mordiscos, pelotazos, fiel a mi estilo de juego.

Os dejo ya, que me pongo nostálgico.


*N.T.: Juego de palabras entre diodo Zéner y el Zenit de San Petersburgo, actual campeón de la UEFA

miércoles, 22 de octubre de 2008

El principio del fin de la crisis

No os preocupéis por la crisis financiera mundial, que está todo arreglado. Me he enterado del mecanismo que regula las subidas y las bajadas de la Bolsa y que está causando tal desbarajuste en la economía global.

No son más que pequeños hamsters dando vueltas en ruedas que están conectadas a unas dinamos que generan energía eléctrica y a un sistema mecánico de pistones que acciona una maquinaria compleja que acaba moviendo un brazo robótico articulado que da collejas al chino encargado de pulsar un botón rojo que no sé para que sirve, pero que averiguaré en breve. y que casi seguro está relacionado de algún modo con el ángulo de giro de la veleta del tejado de la iglesia que hay sobre el meridiano de Greenwich a la altura del paralelo 40, que es la encargada de establecer la dirección en la que va el viento para que éste al soplar pueda mover o no las aspas del molino cuya rueda acciona un aparato de radio que envía señales en código morse mediante las cuales se acaba controlando la turbina que suelta pequeñas descargas eléctricas en el acuario del Zoo de Melbourne, provocando que los manatíes intenten huir despavoridos chocando contra los cristales y produciendo pequeñas vibraciones que recoge un sismógrafo de alta precisión que de momento no he conseguido localizar, pero que es el que dictamina si la Bolsa sube o baja según los picos que registra y plasma sobre el papel.

Y ya he tomado medidas. He encontrado esa granja de hamsters y les he untado las pipas en cocaína. Ya veréis que risa, y como en un par de días todo arreglado.

Invertid, invertid!

martes, 30 de septiembre de 2008

Buenos días, Waterloo

Con un silencioso y fugaz suspiro todo se vino abajo. El castillo de naipes, otrora imponente irguiéndose de forma majestuosa con una bella simetría hipnótica y embaucadora, quedó reducido a un montón de cartas desordenadas y amontonadas sobre la mesa sin que apenas tuviera tiempo para pestañear.

A pocos centímetros del punto donde antes se levantaba la cúspide se tendía mi mano sujetando todavía la última carta, la reina de corazones, aquella que debía coronar la cima y con la que hubiera finalizado mi obra.

Estaba apoyado con ambos codos en la mesa, y uno de mis brazos sujetaba al que sostenía la carta para aumentar el equilibrio y reducir la vibración provocada por mi ritmo cardíaco, acelerado por la excitación de la apoteosis final.

Permanecí en esa posición varios segundos, jugueteando con la carta, pasándomela entre los dedos, asimilando lo que acababa de ocurrir. Desde abajo todas las figuras de la baraja, que curiosamente habían caído boca arriba, estaban clavando su mirada acusadora en mí con su semblante-doble serio. Me parecía que en cualquier momento iban a esbozar una sonrisa burlona de satisfacción por lo acontecido. Maldito ejército especular rojinegro.

- Otra vez igual.-pensé para mis adentros. El eterno retorno.

Giré mi cabeza y observé como por una pequeña rendija de una ventana entreabierta se colaba una suave brisa. Creía haberla cerrado por completo, pero en ese momento dudaba de todo excepto de la ley de la gravedad. La próxima vez sería más cauto, me prometí como siempre. Pero en el fondo, era inevitable.

Al otro lado del cristal de la ventana
, sin que yo tuviera constancia, una carcajada muda se perdía en la oscuridad mientras recuperaba el aliento perdido por los soplidos.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Divagaciones interlingüísticas

Andaba yo antesdeayer comiéndome el tarro con una curiosidad que he descubierto ahora que he empezado a estudiar alemán en el Goethe Institute de Madrid (incauto de mí) en un maratoniano curso superintensivo de 4h al día durante 2 semanas. He aquí la hermosura de la diversidad lingüística:

- Si "una vez" en inglés se dice "once", pero "once" en español significa "11", y a su vez "11" en alemán se dice "elf", y "elf" en inglés significa "elfo", porque cojones no hablaremos todos el mismo idioma me cago en la puta Torre de Babel.

¿Se le habrá ocurrido pensar y reflexionar a alguien sobre esta gilipollez supina con anterioridad a mis profundas meditaciones metafísicas, o soy el primero en darse en cuenta?

En este último caso, quisiera bautizar el descubrimiento como "Orgía Pluridiomática". Señores académicos, espero ansioso el Nobel de Literatura de 2009.

domingo, 14 de septiembre de 2008

El Hadrón piensa que todos son de su condición

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC en inglés, como La Hora Chanante o la Liga de Hermafroditas Colpofóbicos) fue puesto en marcha el pasado 10 de septiembre y contra todo pronóstico -de algunos agoreros-, aún seguimos aquí y no nos hemos ido a criar malvas, o lo que hubiera sido peor, a alguna indeterminación espacio-temporal suspendidos en la nada más absoluta tras haber sido engullidos por un agujero negro, lo que hubiera resultado infinitamente más aburrido que perecer formando parte de una gigantesca bola de materia extraña e inerte de neutrones, opción que también se baraja.

Mas no cantéis victoria aún, pues el CERN tiene previstos cuatro (four) grandes experimentos para realizar en el LHC, que se llevarán a cabo a lo largo de los próximos 4-5 años. Ya hubiera sido mala suerte irse a tomar por saco el primer día, ¿no? Mejor esperar un poco, y cuando la atención decaiga y nadie se lo espere, ¡ZAS! En toda la boca.

Aún así es de agradecer que hayan tenido la amabilidad de retrasar su puesta en funcionamiento del 8 de agosto al 10 de septiembre, ya que por lo menos hemos podido disfrutar de la gran estafa que han sido las olimpiadas de Pekín (sí, sí, Pekín, el nombre en cristiano) 2008. Dios como me revientan las personas que dicen Beijing. Pero cojones, ¿tú dices London o Londres? ¿Tú dices Kobenhavn o Copenague? Entonces, ¿a santo de qué llamas a la ciudad Beijing? Desde luego a ver si nos lleva un agujero negro como el sobaco de Usain Bolt a todos, porque menudo asco de atajo de monos de repetición mansos y geranios mentales sin criterio ninguno estáis hechos.

Si por albur del destino acabamos yéndonos al garete por la vía rápida y nos autoaniquilamos, seremos sin duda algunas los máximos merecedores de los Premios Darwin hasta la eternidad, aunque sería irónico porque no quedaría nadie para formar el jurado que nos proclamaría ganadores de los premios ni para entregar el galardón, pues estaríamos todos concentrados (pensando) y condensados en una mierdecilla del tamaño de una moneda de 3€, o 3cm. Y aunque el tamaño no importa, íbamos a acabar a hostias recalificando el terreno.

Y vosotros diréis:

1- "Buff, menuda chorrada, es imposible que pueda ocurrir algo así":
Los señores físicos opinan que es improbable, no imposible. Pero como todo el mundo sabe los físicos están de la puta olla y ni ellos mismos saben a ciencia cierta que puede desencadenar el LHC. Paso a reproduciros el diálogo entre dos físicos que dio pie a la idea de construir un mega acelerador de partículas:

[...]
- Alfred, que se me está ocurriendo a mí una idea... ¿y si construimos un cacho anillo del copón para acelerar partículas a toda hostia y chocarlas a ver que pasa? Igual descubrimos el sentido de la vida, la receta de Coca Cola, o mejor, algo relacionado con el Big Bang y Dios, y de paso jodemos un rato a los creacionistas y a los cristianos radicales, que seguro que se pican.
- Jum, interesante Paul, pero podría írsenos de las manos y mandar todo a tomar por culo, ¿no?
- Hombre, no jodas, ya sería mala suerte.
- Tienes razón. Yo creo que voy a pedir una de chopitos y otra de ensaladilla.
[...]

2- "El LHC es segurísimo, y estamos convencidos de que no han reparado en gastos para la seguridad. Si se han gastado chorropocientos miles de millones de euros, por unos cuantos más seguro que no ha habido problema".
La primera en la frente. Unos hackers griegos han burlado la seguridad del LHC. Afortunadamente, estos señores sólo pretendían alertar de los fallos de seguridad y no armar la marimorena, porque según algunos científicos podían haber accedido al control de los aparatejos que regulan y controlan el acelerador de partículas y haberla liado parda, pardísima y negruzca.

3- "Esto es una locura, ¡vamos a morir todos!":
Efectivamente. Algún día. Pero la probabilidad de que lo hagamos todos un mismo día sólo es del 50%: o morimos todos el mismo día o no. Eso sí, no adelantéis acontecimientos y os suicidéis como la chica india de 17 años que no pudo con la presión de una posible hecatombe provocada por el LHC. Pobre imbécil. Seguro que se reencarna en piedra, por gilipollas. Si el pánico os domina, meteos a una secta o algo así, la sociedad no se pierde nada con vuestra ausencia. Además, igual acabamos viajando en el tiempo (quién sabe) y conseguís evitar que vuestro padre infecté a vuestra madre con su esperma, condenándoos así a la inexistencia súbita.

La Tierra tras unas pequeñas reformas

Sinceramente, no estoy preocupado, porque sé de buena tinta que en el CERN cuenta con un Gordon Freeman que nos sacará las castañas del fuego cuando llegue el momento y la líen los señores científicos.

El Gordon Freeman del CERN

Aún así espero que no tengamos que recurrir a él, pues seguro que el hombre del maletín anda cerca...