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lunes, 24 de agosto de 2009

Miguel Jasón ha muerto

(Sí, ya sé que la noticia ya está pasada de moda, pero es que me dejé la entrada casi terminada en borradores y se me olvidó recordarla, y me daba pena abortarla)

Michael Jackson ha muerto (murió) según rezan los titulares de la prensa de medio mundo, justo del medio mundo que tiene prensa y que no se encuentra sumido en la más absoluta miseria. (Estos porcentajes pueden tener un +-99% de error).

Y yo, como buen conspiranoico que soy, no me lo creo. Infarto repentino... vengaaaa... vengaaaa... que esto huele a chamusquina. Y no porque ya le hayan incinerado*, que sería lo lógico ya que habiendo nacido negro y muerto blanco lo ideal sería acabar siendo gris ceniza justo antes de terminar de ser. Como dijo el filósofo: "No todo es blanco o negro en la vida". Y que mejor ejemplo vivi-ente (bueno, ya no) que Michael Jackson, que ha pasado por toda la escala de grises que va de un color al otro.

Al principio llegó a justificar la excentricidad de la barra libre de bisturí con la excusa de padecer Vitíligo, pero al final se la peló todo y ni se molestaba en explicar sus operaciones. Creo que de no haber muerto se hubiera cansado de ser del todo blanco $FFFFFF y hubiera decidido invertir el proceso tatuándose todo el cuerpo hasta conseguir ser negro zaino como los cojones de Machín. El caso era gastar y dar la nota.

De todas formas, me inclino a pensar que el Rey del Pop ha cambiado su rancho de Neverland por una parcelita en Villa Rockeros Muertos junto al chalet de Elvis, en una isla alejada del mundanal ruido donde poder pasar en paz el resto de sus días, y ya de paso convertirse en leyenda antes de perder el prestigio que le quedaba. Blanco y en botella.

La jugada no le hubiera venido nada mal, pues su futuro pintaba bastante negro desde que empezó a tener la negra hace años cuando se convirtió en el blanco de multitud de demandas por pederastia, cuando él simplemente no ha pasado de la pedofilia creo yo (ese a sentirse atraído por niños no llegó a abusar de ellos). [Diferencia semántica entre Pederastia y Pedofilia o Paidofilia como prefieren los señores catedráticos de la RAE].

Quedó endeudado hasta las cejas tras pagar todos los pleitos (incluso con dinero negro) en los que nunca fue declarado culpable de los cargos que se le imputaban. Ya fuera por la maestría de la jauría de abogados que contrató, por acudir a juicio siempre de punta en blanco o por ser inocente, se libró. Pero debido al circo mediático que se montó la sombra de la sospecha siempre le acompañó, lo que supuso un borrón en su carrera y propició que entrara a formar parte de la larga lista negra de cantantes salpicados por la polémica que conforman la historia negra de la música. Podría continuar con los chascarrillos cromáticos pero, aunque hagan juego con el luto de los devotos, cada vez van siendo más forzados.


Durante algún tiempo, millones de almas estarán de luto, desde el culo de Macaulay Culkin hasta el alien capturado en Roswell que se conserva en el Area 51, el pariente más cercano que le quedaba ya que el anterior murió hará algunos años, concretamente 3.000~3.500. Una efigie suya que se exhibe en el Field Museum de Chicago ha convertido al museo en lugar de peregrinación para los fanáticos de Jacko. Hay gente "pa' tó", como dijo el torero.

El Faraón del Pop

Yo quisiera rendirle tributo de la única forma que me apetec... que sé, con un sencillo pero simbólico homenaje: me seguiré tocando los huevos, pero en vez de a dos manos como llevo haciéndolo los últimos 23 años, con una sola, en su honor. Y si no tuviera una pierna de palo y otra de mármol, y mi cerebro lograra coordinar mis castigadas (por el fútbol) rodillas, bailaría el moonwalk en alguna que otra melopea de fin de semana.

*Resulta que no le incineraron, y que guardaban su cadáver en una cámara frigorífica, a la espera de que pase un poco el revuelo para poder enterrarle en paz y que pueda descansar en ídem.

domingo, 16 de agosto de 2009

Juego de Niños y Juegos de Niño

Saqué la pistola que jamás conseguí del bolsillo de mi cazadora de cuero inexistente y disparé contra los enemigos que nunca tuve. Uno a uno, se desplomaron sobre el asfalto de la calle que no pisé en la vida, tiñéndolo de rojo ficticio y componiendo la fantasmagórica escena del crimen que nunca cometí. Por fin los espectros del falso pasado que no viví, y que no me habían perseguido, habían sido eliminados. Mi conciencia descargada respiró tranquila, y se encharcó los vírgenes pulmones recién estrenados del ilusorio aroma del ambiente, enrarecido por el suceso que no había acontecido.

Emancipado de la culpa y huérfano de envites, me sentí libre y realizado. Un cartero, una ejecutiva y un anciano fueron declarados culpables en el fugaz juicio irreal celebrado mentalmente. La condena dictaminada, Pena de Muerte, sin posibilidad de recurso alguno, se aplicó al instante. Juez, jurado y verdugo, la trinidad compactada en mi persona, a la que no le tembló el pulso a la hora de administrar la justicia fingida.

-Jaimito, deja de señalar con el dedo a los señores, que es de mala educación. Te lo he dicho mil veces. ¡Y no te chupes el dedo!

Con quimérico ademán de redención, enarbolé la callada por insignia, ya cansada del polvo viejo de astillero cementerio de estandartes destilado en alquitara de impetuoso heraldo retirado.

Soplé el humeante cañón de mi pistola imaginaria, Tizona de mi justicia implacable, y la enfundé de nuevo con gesto de complacencia.

Y sin soltarle la otra mano a mi madre, le pedí un helado.