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miércoles, 27 de agosto de 2008

Con ustedes... Charles Manson

Charles Milles Manson (Cincinnati, 12 de noviembre 1934) es un célebre criminal estadounidense, fundador y líder de "La Familia", un grupo que perpetró varios asesinatos, entre ellos, el macabro asesinato de Sharon Tate (esposa del director Roman Polanski) y sus invitados en 1969.

Marilyn Manson tomó el apellido de este famoso asesino psicópata. ¿Que se puede decir de este maníaco? Nadie mejor que él para contaros quién es.



Otro par de perlas para que podáis advertir hasta que grado está de la puta olla el Sr. Manson.

Primero sus dotes lingüísticas.



Después, sus habilidades artísticas



Más Información:

Tras cumplir varias condenas por delitos menores en 1967 dedidió crear y liderar un grupo llamado “La Familia”. Manson se autoproclamó ante sus fieles como la reencarnación de Satanás, Jesús y de Dios. Sus seguidores creían en él y estaban convencidos de ello.

Sus arengas decían que "la raza negra estaba preparada para rebelarse contra sus opresores blancos creando un conflicto mundial del que sólo sobrevivirían 144.000 elegidos que se salvarían, al esconderse en un lugar subterráneo para volver a resurgir, liderados por él. Agartha era el nombre de ese mundo subterráneo en el desierto en el que los elegidos aguardarían el final del Apocalipsis". La teoría de Manson consistía en que una vez que los negros arrasaran a la raza blanca, ellos mismos se autodestruirían debido a la 'inferioridad' de su raza.

Cuando los Beatles sacaron su canción Helter Skelter, Manson dijo ver en ella la señal para el inicio del Apocalipsis. Para él, los Beattles eran los cuatro jinetes del Apocalipsis.

En 1969 tres miembros de “La Familia” supuestamente liderados por Manson, entraron en la casa de Roman Polański en Beverly Hills, asesinando a su mujer embarazada, Sharon Tate, cortándole los pechos y dejándola morir desangrada junto a sus invitados. En las paredes de la habitación los asesinos escribieron con sangre letras de los Beatles. La mujer de Polanski afirmó dias antes del crimen haber soñado con una imagen de ella misma con una bolsa en la cabeza y chorreando sangre. Durante varios días, crímenes parecidos sucedieron en varias mansiones de California perpetrados por los acólitos de Manson.

A pesar de que Manson no fue ejecutor de ninguno de los crímenes, la sentencia dijo que había sido el inductor y fue condenado a muerte, pena que fue conmutada por cadena perpetua.


Vía Wikipedia , Yonkis

+Info:
Caso Abierto
Escrito con Sangre
Portalmix

sábado, 23 de agosto de 2008

Como cambia el rumbo de la historia

El recién elegido presidente se llevó la mano derecha al corazón y aspiró profundamente antes de arrancar su discurso:

- Esta noche - dijo, con la mirada visionaria clavada en el futuro de gloria - nuestra nación entra en una nueva era de prosperidad. Erradicaremos las desigualdades sociales, la discriminación, la miseria… Repartiremos equitativamente la riqueza del país. Ya no habrá pobres, pues todo será de todos.

- Lo que tú digas, pero el mes que viene, cuando me toque volver a ser presidente, no pienso compartir mis latas contigo - masculló el pueblo de los Estados Unidos de América, enfurruñado junto a la gruesa compuerta de plomo del búnker.


(Por Alejandro Romero)
Visto en: http://www.irreverendos.com/?p=3122

jueves, 21 de agosto de 2008

No todo es eventual

¿Y ahora qué, eh? ¿No estaba tan loco, verdad? Aaaaaaaamigo, tú que me señalaste acusatoriamente con el dedo cual chiquillo en su tierna infancia que contempla asombrado por primera vez a un negro. Tú, incapaz de comprender el impulso primario de supervivencia que nos guía ciegamente en situaciones de peligro, consideradas a gusto de las dioptrías del protagonista de turno, y que en ocasiones podría conseguir burlar a la ramera de rostro enjuto encargada del equilibrio biológico que tanto nos empeñamos en manipular condenando así a la inexistencia a futuros descendientes, que debido al egoísmo de nuestra raza jamás llegarán a tener la posibilidad de ser concebidos.

Tú, bienvenido a la realidad, que ni es tan bonita como se empeñan en pintarla ni como nos obstinamos en considerarla cegados por el velo embaucador que nosotros mismo tejemos narcotizados por la felicidad pasajera que nos embarga con los placeres mundanos a los que nos entregamos.

La superstición otrora inconcebible y eternamente prejuzgada ultrajando a sus defensores acaba tornándose más que probable, posible, y es entonces cuando nos percatamos de que todo acontece aleatoriamente sin juzgar ni respetar a los participantes de ese macabro juego llamado azar, del que todos somos víctimas inconscientes en mayor o menor medida pese a que nadie nos pidió permiso para involucrarnos.

La paranoia puede lograr la categoría de don en este desvirtuado mundo donde arriba es abajo, blanco es negro, mujeres pueden llegar a ser hombres (que se lo pregunten al famoso intelectual brasileiro, Ronaldo) y la despiadada injusticia campa a sus anchas sabiéndose la reina del lugar.

La próxima vez que por gusto o por incompetencia os retraséis y perdáis un medio de transporte, toméis una decisión en el último instante sin haberlo meditado, os invada un deseo irrefrenable de actuar irracionalmente, os dejéis guiar por un impulso a priori incomprensible, quizás estéis regateando al destino de forma involuntaria y casual consiguiendo una prórroga que seguramente no os merezcáis. En esos momentos es el instinto el que os gobierna, aunque no alcancéis a comprender los motivos.

No se trata de suerte, pues lo que a primera instancia debiera considerarse fortuna, bien pudiera desencadenar sucesos nefastos en el futuro aunque no llegáramos a advertirlo o creerlo, o bien porque afectase a terceras personas no implicadas en el primer evento que desencadenó el posterior infortunio. Y viceversa. La causalidad es una furcia caprichosa esclava de la casualidad. No siempre escogemos a nuestros compañeros de baile en esta la siniestra danza de títeres que es la vida. Suelen estar condicionados pero no determinados.

De nada serviría aconsejar precaución y ojo avizor, pues nuestras circunstancias escapan a nuestro control y no tiene sentido vivir constantemente atormentados, ni en continua tensión ante lo que pudiera suceder para obrar de la manera más exitosa posible. Si acontece el momento, dentro de un reducido espectro de posibilidades gozaremos de cierto margen de maniobra y será entonces cuando nuestra determinación y nuestro juicio dicten sentencia. Inapelable. Por desgracia, es probable que el momento pase desapercibido y no nos percatemos de su ocurrencia, malgastando así la (única) oportunidad para decantar la balanza a nuestro favor.

Y ahora tomaré prestada una frase del autor más prolífico del mundo, Anónimo:
Vive siempre como si fuera tú último día. Tarde o temprano, acabarás acertando.

Y vosotros, Descansad En Paz.