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lunes, 18 de octubre de 2010

domingo, 10 de octubre de 2010

Codesordenadas coordinadas

Siempre había querido disputar una partida de ajedrez por correo ordinario. Hace 6 meses empecé una con un australiano, pero vengo sospechando desde hace algún tiempo que ambos elegimos jugar con blancas y nadie está moviendo las piezas negras, o las "oscuras", como nos gusta llamarlas en el foro del Ku Klux Klan, lugar donde conocí a mi oponente en medio de un acalorado debate sobre la posibilidad de polarizar a Obama.

Ayuda que yo no tenga ningún tablero físico o virtual que represente la partida y que juegue de oído, además de que no haga ni caso a las indicaciones que recibo del australiano. Tampoco creo que él respete mis movimientos porque mis últimos mensajes eran instrucciones en ensamblador de un microcontrolador Intel codificadas en Hexadecimal.

Pero intuyo que él tampoco me toma en serio, sobre todo desde que leí en su última carta que le había hundido un portaaviones. También sería casualidad que la carta bomba que le envié explotase en un barco, cuando es mucho más probable que lo haya hecho en un canguro, teniendo en cuenta que los usan de buzones postales como el tío de Alfonso, aquel que despidieron del Zoológico por animal.

Malditos australianos, que asco les tengo. No me extraña que fuera colonia británica y no francesa o italiana, que son los que verdaderamente saben de perfumes. Se creen muy bohemios y muy arios pero en el fondo son todos unos meapilas y unos chupacirios estirados, y su concierto de año nuevo en Viena es soporífero. ¿Para que lo emiten, si todo el mundo está durmiendo, vomitando o recogiendo/limpiando a esas horas el uno de enero? Menos mal que este año la nochevieja cae en 29 de diciembre porque es año Jacobeo, para alegría de los Jacobos, que están recibiendo regalos todos los días.

Me despido ya que al dueño del portátil se le están pasando los efectos del sedante.

Un saludo, en voz baja.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Escribir un árbol, plantar un hijo y tener un libro

‎- Lo he decidido. Si alguna vez tengo un hijo, será por fecundación in vitro.
- ¿Vas a tener un hijo en un laboratorio?
- No, no, fornicando a pelo encima de una vitrocerámica.